Día del Vehículo Eléctrico

Día del Vehículo Eléctrico

La explosión de popularidad de los vehículos eléctricos en las últimas décadas quizá nos haga pensar que su origen es relativamente reciente, pero ¿sabías que aparecieron antes incluso que los vehículos de combustión? 

Los descubrimientos e inventos de Faraday y Davenport en la década de los treinta del siglo XIX abrieron la puerta a los primeros experimentos con vehículos movidos por la electricidad. Pero fue en 1881 cuando Gustave Trouvé presentó el primer vehículo eléctrico impulsado únicamente por electricidad:  un triciclo con una velocidad máxima de 12 km hora y una autonomía de 26 km.

Bastaron menos de veinte años para que invenciones como las de Nikola Tesla y nuevos vehículos eléctricos presentados en Alemania o Estados Unidos pavimentaran el camino hacia la movilidad eléctrica, con una verdadera época dorada durante dos decenios.

Ya en el siglo XX, la baja autonomía y la falta de una infraestructura adecuada para la carga empezaron a sobreponerse a las ventajas que habían popularizado el vehículo eléctrico en las grandes ciudades. En 1908 Henry Ford presentó su icónico Ford Model T y la caída del precio de la gasolina y una mayor infraestructura de carreteras hicieron crecer el mercado de los vehículos de combustión, que ofrecían mayor autonomía.

Aun así, desde 1960 y hasta 1990, resurgió el interés de los fabricantes en soluciones eléctricas, gracias a una mayor infraestructura de carga como los cargadores de vehículos eléctricos y la mejora de la tecnología y autonomía de las baterías. Más tarde, a esto se sumó la creciente preocupación por las emisiones de CO2 y los compromisos internacionales por el clima que pusieron el foco e interés de nuevo en alcanzar nuevos estándares de movilidad eléctrica, facilitando la explosión actual de la e-movilidad.

Beneficios y ventajas del uso de vehículo eléctrico

Cero emisiones

¿Preocupado por el medio ambiente? Los vehículos eléctricos no emiten ningún tipo de contaminante o gas de efecto invernadero (GEI). Aunque es cierto que durante la fabricación de un coche eléctrico se genera más huella de carbono que durante la de un coche convencional de combustión, las emisiones cero compensan rápidamente este hecho.

Ahorro

La carga completa de un vehículo eléctrico, aun realizándola en casa, puede suponer un coste de entre 6 y 8 euros para una autonomía de unos 400 kilómetros (según el tipo de vehículo y motor). Por si esto no fuese suficiente incentivo, en muchas grandes ciudades existen puntos de recarga gratuitos como forma de impulsar la adopción de la movilidad eléctrica.

Más allá, los vehículos ECO disponen de muchas ventajas fiscales, tanto en el momento de la compra como posteriormente en impuestos como la matriculación o circulación y son cada vez más asequibles.

Infraestructura

La red de puntos de carga no deja de crecer y ya no existe la preocupación de dónde poder cargar en ruta nuestro vehículo eléctrico, pero esta no es la única ventaja. En muchas ciudades los vehículos eco disponen de zonas de aparcamiento reservado y en algunas de ellas pueden circular por carriles bus o VAO sin límite de ocupantes, lo que facilita enormemente la movilidad urbana.  Además, cada vez más podemos encontrar cargadores en parkings públicos y crecen las empresas que realizan la instalación del cargador en nuestro propio aparcamiento.

Fiabilidad

Un vehículo con motor eléctrico tiene menos partes móviles y fricciones por lo que su mantenimiento se reduce enormemente (otro punto importante de ahorro) y el número de averías es significativamente más bajo. Podrás olvidarte, además, de cambiar el aceite, filtros, correas de distribución y otras tareas de mantenimiento del motor.

Comodidad

Podrás conducir sin preocuparte por el cambio de marchas, sin vibraciones del motor y disfrutando del silencio del motor eléctrico y una aceleración constante y suave sin interrupciones. Son vehículos sin embrague ni caja de cambios, lo que los hace especialmente fáciles de conducir.